Hace unos días que en la televisión escuchamos que Ferrol era el peor sitio para vivir en Galicia. No era la primera vez que se usaba el municipio para establecer una comparación en que era el claro perdedor.

Coincido en que la situación laborar y mercantil es muy precaria. Se ha establecido un monopolio en torno a la construcción naval. Es un sector que presenta una gran variabilidad en la carga de trabajo y eso repercute mucho en la población.

La verdad es que da mucha pena como van cerrando más y más comercios, ya casi hay más locales vacío en muchas calles que abiertos. Muchos han resistido varias generaciones y han tenido que poner el cartel de liquidación tras la crisis de 2008 y durante la pandemia.

Sin embargo, sus alrededores son realmente bonitos y posee un patrimonio cultural, natural, militar y empresarial que deberían ser puesto en valor.

Esta afrenta fue directamente contrarrestada con multitud de fotos que muestran que a Ferrol lo que le sobra son cosas bonitas. Lo único que necesita para ser un referente de calidad de vida es un poco de suerte para sobrevivir más alejada del sector metalúrgico o una revitalización de los astilleros.

Yo no vivo en Ferrol, pero nací allí y paseo mucho por sus maravillosas playas y acantilados. Sabéis que mucho de lo que publico está fotografiado muy cerca de mi casa, en muchas ocasiones en la Costa Ártabra. Así que yo también quiero deciros que Ferrol es bonito, descuidado, en una continua obra, con unos políticos enfrentados pase lo que pase, con muchos ferrolanos que no se dan cuenta de la suerte de tener la costa que tienen, pero sin duda con rincones preciosos, tanto en la costa como en la ciudad.

Os pongo una foto de ayer, del castillo de San Felipe. Su nombre coincide con el de Felipe II, que ordenó su construcción nada menos que en 1557. A mediados del siglo XVIII se remodeló para añadir el foso, el hornabeque y la puerta principal. Desde él se tendía una cadena que cruzaba la ría hasta el fuerte de San Martín (hoy desgraciadamente casi desaparecido) para impedir la incursión de naves. Su potencia defensiva se reforzaba con el castillo de La Palma, mucho más reciente, y los fuertes de San Carlos y San Cristobal.

Su capacidad defensiva fue puesta a prueba en 1594 cuando la armada inglesa intentó apoderarse de Ferrol, fracasando en el intento, al igual que en 1639 durante el ataque francés. El 25 de agosto de 1800 la Armada inglesa trata nuevamente de apoderarse de Ferrol y destruir los astilleros militares (de los más importantes del mundo en esa época). Se concentraron más de cien barcos y quince mil hombres. Cuatro mil soldados se lanzaron contra el castillo aprovechando la ventaja de la altura de los montes cercanos pero fueron repelidos, sobre todo gracias al apoyo del fuerte de La Palma y de las cañoneras situadas en la ría. A los ingleses seguro que no les hizo mucha gracia, pero fue celebrado por Napoleón que más adelante logró hacerse con la plaza durante un corto periodo de un mes.

 

En septiembre de 1996 el Ministerio de Defensa sacó el edificio a subasta por un total de 164.900.000 pesetas. El precio no debió de ser conocido por ningún magnate ruso o Saudí, lo que provocó que la subasta quedara desierta y fuera adquirido cuatro años después por el Ayuntamiento de Ferrol que ha acometido ya diferentes obras de consolidación y restauración.

Como veis nuestras fotos también sirven para que se valore y se aprecie lo que nos emociona… ¿no te parece?

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