La humanidad gasta muchos recursos en aparentar, en intentar mejorar el aspecto que traslada a los demás.

Estamos tan preocupados por las “grandes” cosas de la vida que apenas dedicamos tiempo a las pequeñas cosas, las que le dan pleno sentido.

A veces basta un poco de seda, unas pocas gotas de lluvia y un poco de tiempo para seguir descubriendo la belleza efímera.

Mientras esperaba que las nubes hiciesen algo de sombra en la composición recordaba la frase:

“Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar.”
Pedro Calderón de la Barca

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Macro de 60 mm a f/6,3 durante 1/60 s
Flash rebotado en un reflector para dar volumen a las gotas y poder oscurecer el fondo ligeramente.