Este año la humanidad ha tenido muchas sombras en nuestro recorrido por la vida, ha sido un año complicado para mucha gente.
Nosotros, afortunadamente, pudimos salir unos días a fotografiar el otoño por Navarra. Paseos bajo la lluvia, entre la niebla, empapandonos de los tonos saturados que solo el agua consigue.
La climatología y la situación alejaban a los turistas de los senderos y pudimos disfrutar de muchos días de soledad. Paseamos en silencio por nuestros queridos bosques, lugares que hacía tiempo que no podíamos visitar por mis problemas de salud.
La verdad es que eran momentos donde veíamos que el camino que nos toca recorrer siempre tendrá sus luces y sus sombras.
A veces, como en nuestro sendero vital, son necesarias varias exposiciones para ver con detalle todas las zonas.
Necesitamos transitar por los rigores de la noche para lograr apreciar el calor y los colores del día.
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Bosque de Urbasa
Óptica de 16 mm a f/9. Cuatro tomas de 1/100 a 0,6 s.
Polarizador y trípode.
Procesada por zonas para intensificar los tonos y la direccionalidad de la luz siguiendo el método de “El Arte de la Edición”, un libro que explica en profundidad estas técnicas y muchísimas más.

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