Hacía ya demasiados años que no paseábamos por los bosques de O Courel (Lugo). La parte más alta, cercana ya a las suaves cumbres, conservaba un aspecto invernal bien aderezado con un viento fresquito del norte. Los robles esperaban, pacientes, mejores tiempos para retomar su traje verde de fiesta. Unos cientos de metros más abajo, los tejos, los avellanos y las hayas competían con los reflejos azulados, verdosos y amarillentos de sus hojas, sin darse cuenta de lo fácil que es vivir protegido por la ladera.
 
Después de la parada a comer, cerca de una cascada de aguas ferruginosas, encontramos unos narcisos de buen tamaño que anunciaban, temblorosos, la primavera.
 
En principio coloqué un macro, pero el aspecto de los árboles al fondo, tétrico y algo tenebroso, me hizo cambiar la idea original y optar por una vieja gloria y su interesante desenfoque.
 
Mientras esperaba un poco de tregua a Eolo recordaba una cita de Ricky Martin:
 
“Solo tienes que deshacerte del miedo y enfrentarte al mundo. Mírate en el espejo y dite a ti mismo: «Te amo y nada te destruirá y no te vas a caer».
 
Parece que, al menos los narcisos, siguen la idea escrupulosamente. No parece irles mal.
 
El procesado lo realicé enfatizando la idea que tuve durante la toma. En principio aumenté el contraste y reduje la luminosidad, un Ortón para las luces altas y un viñeteo.
 
Por cierto, tengo un proyecto abierto de mecenazgo en Verkami para producir un libro de paisaje al que le quedan solo un par de semanas de vida. Ya se que soy algo pesado con el tema, pero después siempre hay un montón de amigos que me dicen que no se enteraron… El proyecto se cubrió en menos de 24 h y ahora ya estoy acabando el último capítulo.
 
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Helios 44-2 a f/ 4 durante 1/60 s.
Un par de reflectores blancos para dirigir la luz natural